Los astronautas de la estación espacial internacional siguen pendientes de la próxima llegada del transbordador Atlantis, y han dedicado buena parte de la pasada semana a prepararla.Durante la presencia de sus compañeros procedentes de la Tierra, se instalará el segmento P3/P4, equipado con un nuevo juego de paneles solares, para lo cual será necesario efectuar tres paseos espaciales desde el módulo esclusa Quest. La estructura, de 17,5 toneladas de peso, será levantada de la bodega del vehículo mediante el brazo robótico de la lanzadera, permitiendo que a su vez sea capturada por el Canadarm-2, el brazo de la estación. Por eso, la tripulación del complejo orbital ha estado practicando con este último, efectuando algunos movimientos y posicionándolo de forma correcta. Williams, el astronauta americano, desplazó el brazo de su posición en el módulo Destiny hasta un punto de contacto en el sistema móvil de desplazamiento (Mobile Transporter), lo que permitirá que pueda operar desde diferentes lugares sobre la estructura transversal, así como inspeccionar el extremo del segmento P1, donde se unirá el P3/P4.Pavel Vinogradov, Jeff Williams y Thomas Reiter también empaquetaron algunos artículos que serán llevados a la Tierra mediante el Atlantis, revisaron las actividades conjuntas que deberán llevar a cabo y practicaron la sesión fotográfica que realizarán cuando éste se acerque a la estación y de una vuelta sobre sí mismo para mostrar el escudo térmico de su parte inferior.No faltó la realización de algunos experimentos. Vinogradov y Reiter colaboraron en uno ruso-alemán que examina el comportamiento de diminutas partículas excitadas por señales de radio de alta frecuencia en una cámara de vacío. Asimismo, se efectuaron diversas pruebas fisiológicas y psicológicas para determinar cómo reaccionan los humanos en condiciones prolongadas de ingravidez.Por último, debe mencionarse la activación del experimento EarthKam, una cámara que es operada desde la Tierra por escolares para tomar fotografías de la superficie terrestre.
¿Botellas de Refresco Que Se Autoenfrían?25 de Agosto de 2006.
Todos los días, el Sol baña al planeta en energía gratuita, y todavía pocos sistemas pueden aprovecharse de esa fuente tanto para calentar como para enfriar. Ahora, unos investigadores están haciendo progresos en una tecnología, basada en una película muy delgada, gracias a la cual es viable adherir tanto células solares como bombas de calor a las superficies, convirtiendo finalmente a las paredes, las ventanas y quizá incluso las botellas de refrescos, en sistemas de control de climatización.El investigador Steven Van Dessel, del Instituto Politécnico Rensselaer (RPI), y sus colegas han anunciado su más reciente progreso, que incluye un modelo por ordenador capaz de ayudarles a simular el clima dentro de su estructura de prueba.Durante 4 años, los investigadores han estado trabajando en un prototipo de su sistema ABE (Active Building Envelope). Compuesto por paneles solares, dispositivos de estado sólido, bombas termoeléctricas de calor y un aparato de almacenamiento para suministrar energía en los días lluviosos, el sistema ABE logra enfriar y calentar, además de operar silenciosamente y carecer de partes móviles. La NSF (National Science Foundation) está apoyando al equipo de investigación para determinar si funcionará eficazmente una versión de la tecnología a escala micrométrica.Según Van Dessel, los adelantos en estas películas delgadas podrían potencialmente llevar a producir recubrimientos térmicos funcionales compuestos por sistemas ABE transparentes. Tales sistemas podrían mejorar inmensamente la eficiencia de los sistemas de control de temperatura. Su facilidad de aplicación haría posible adherirlos a las superficies de los edificios, haciendo probablemente que los sistemas convencionales de aire acondicionado y calefacción quedaran obsoletos.Van Dessel cree que una versión de la película delgada del sistema ABE encontrará usos en un amplio rango de industrias, desde la aerospacial (en sistemas de control térmico avanzado para las futuras misiones espaciales) a la industria de la automoción donde se podría aplicar a los parabrisas y techos, dándoles la posibilidad de calentar o enfriar el interior de un automóvil.Algún día también podrá ser posible el uso de un sistema ABE para empaquetar productos de modo que éstos autorregulen su temperatura, lo que posibilitaría artículos tales como botellas de refresco autorrefrigeradas.
BiologíaLa Capacidad de Regeneración del Pez Cebra, de Interés Médico25 de Agosto de 2006.
La capacidad extraordinaria de regeneración que poseen los peces cebra, gracias a la cual les vuelven a brotar tejidos dañados o amputados, incluso en órganos vitales como el corazón, los están haciendo de gran interés para estudios médicos, al amparo de los últimos avances científicos y tecnológicos que podrían copiar algunos de esos mecanismos naturales portentosos para emplearlos en cirugía humana.El pez cebra común, llamado así por sus cinco rayas laterales, y conocido científicamente como Danio rerio, puede regenerar sus órganos y tejidos. Esta capacidad, que tienen también algunos otros peces y anfibios, pero que no poseen los mamíferos, ha despertado el interés de científicos que buscan desvelar sus misterios. Entre los que buscan pistas, se encuentra Kenneth Poss, biólogo celular del Centro Médico de la Universidad Duke.Los órganos del pez cebra llevan a cabo las mismas funciones básicas que los órganos humanos, y están sujetos a desórdenes y enfermedades similares. Muchas dolencias humanas, como la insuficiencia cardiaca, la enfermedad de Alzheimer y las lesiones de la médula espinal, son el resultado de algún tipo de daño en los tejidos. Si los científicos pueden deducir cómo el pez cebra regenera estos tejidos después de sufrir en ellos un daño, debería ser posible obtener los conocimientos necesarios para lograr nuevas terapias para humanos, derivadas de esa capacidad.Aunque el pez cebra puede regenerar muchos tipos de tejidos incluyendo la médula espinal y la retina, Poss y sus colegas están concentrando su atención sobre el corazón y las aletas. Otros vertebrados, como las salamandras y los tritones, pueden regenerar los miembros y las colas amputados, pero cuando se llega al corazón, el pez cebra parece exhibir una respuesta regenerativa más robusta.Basándose en los resultados de la reciente investigación, Poss es optimista y cree que una futura investigación finalmente brindará los conocimientos necesarios para beneficiar a pacientes humanos que padecen de lesiones cardiacas.En un conjunto de experimentos, los investigadores usaron diminutas tijeras para extirpar aproximadamente el 20 por ciento del ventrículo, una de las cámaras de bombeo del pez. El sitio de la incisión se selló muy deprisa con coágulos de glóbulos rojos. Durante los siguientes dos meses, estos coágulos fueron reemplazados gradualmente con células nuevas y funcionales de músculo cardiaco. El nuevo tejido del corazón latió exactamente igual que el tejido normal.La meta de la investigación actual del equipo es entender mejor cómo los peces cebra son capaces de regenerar el músculo cardiaco. Este objetivo de estudio implica efectuar el análisis detallado de los espectaculares cambios celulares y bioquímicos ocurridos durante el período de dos meses invertido en el crecimiento del nuevo tejido cardiaco.
RobóticaEn Busca del Robot "Personal"18 de Agosto de 2006.
La tecnología robótica está avanzando rápidamente, y ahora un equipo vanguardista de científicos e ingenieros europeos espera hacer posible la transición desde las máquinas "tontas" de una sola función, a máquinas con aprendizaje adaptativo.El concepto de un acompañante robótico cognitivo inspira algunas de las mejores obras de ciencia-ficción, pero un día puede ser un hecho científico derivado del trabajo del proyecto COGNIRON, un programa de cuatro años financiado desde enero de 2004 por la iniciativa de Tecnologías Futuras y Emergentes (FET por sus siglas en inglés) de la IST (Information Society Technologies), en Europa. Pero ¿qué podría hacer un robot cognitivo acompañante?"Bien, esa es una pregunta difícil. El ejemplo que a menudo se usa es un robot capaz de satisfacer las necesidades del usuario, como alcanzarle una bebida o ayudarle en las tareas cotidianas", explica el Dr. Raja Chatila, director de investigación del Laboratorio de Análisis y Arquitectura de Sistemas del Centro Nacional de Investigación Científica en Francia (LAAS-CNRS), y coordinador del proyecto COGNIRON."Esto pudiera parecer un tanto trivial, pero déjeme preguntarle: En los años 70, ¿cuál era el uso de un ordenador personal?", plantea Chatila.Ciertamente, éste es un buen punto. De hecho, entonces era imposible imaginarse cómo los PCs cambiarían la sociedad, la economía y la política mundiales en apenas 30 años. Los usos finales, una vez que la tecnología se desarrolló, estaban lejos de lo trivial.COGNIRON parte del mismo principio, dado que la sociedad está evolucionando constantemente, y las entidades asociadas al proyecto esperan abordar algunas de las cuestiones clave que se necesitan resolver para desarrollar un robot cognitivo acompañante, que podría ser utilizado como ayudante para personas mayores, discapacitados, o la población en general. ¿Quién no quisiera, por ejemplo, su desayuno listo al despertar, recibir envíos a domicilio mientras está fuera trabajando, y encontrar su apartamento limpio al regresar?La cuestión clave que gobierna estas tareas es la inteligencia. Y desarrollar el comportamiento inteligente en varios frentes, constituye el principal trabajo de COGNIRON.La investigación de COGNIRON se centra en cuatro capacidades básicas requeridas por un acompañante robótico cognitivo: percepción y comprensión del entorno; aprendizaje mediante la observación; toma de decisiones; comunicación e interacción con humanos.La toma de decisiones es una capacidad fundamental en un robot cognitivo, ya sea para la deliberación autónoma, la ejecución de tareas, o la solución de problemas de colaboración humano-robot. También integra las otras tres capacidades: interacción, aprendizaje y comprensión del ambiente.Conseguir que un robot se mueva alrededor de un ser humano, sin lastimarlo, al tiempo que lo haga sentir confortable, es una tarea vital. Esto significa que un robot debe captar señales sutiles. Si por ejemplo, un ser humano se inclina adelante para levantarse, el robot necesita entender el propósito de ese movimiento. Más aún, gran parte de la comunicación humana es no verbal, y tales máquinas cognitivas necesitan entender esa clase de comunicación si se quiere que sean útiles.
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