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sábado, marzo 04, 2006

Noticias de la ciencia

-LA EVOLUCION NO SIEMPRE FAVORECE A LOS ANIMALES MAS GRANDES: Los
biólogos han creído durante mucho tiempo que cuanto más grande es el
cuerpo, mejor resulta esto para la especie, ya que muchos linajes de
animales, desde los caballos a los dinosaurios, han evolucionado en el
tiempo hacia especies más grandes. Pero un estudio de dos biólogos
sugiere que la máxima, conocida como "Regla de Cope", puede ser sólo
en parte verdadera.
 
 
  Los científicos, de la Universidad de California en San Diego (UCSD),
encontraron que las poblaciones de diminutos crustáceos recuperados de
los sedimentos del fondo marino, correspondientes a los pasados 40
millones de años, se hicieron más grandes y evolucionaron hacia
especies de mayor tamaño y poderío, como se predice en la Regla de
Cope. Sin embargo, los cambios en el tamaño de los crustáceos,
parecidos a las almejas y conocidos como ostrácodos, del género
Poseidonamicus, sólo aumentaron cuando la temperatura global del
océano se enfrió. Cuando las temperaturas permanecieron estables, el
tamaño de sus cuerpos no cambió mucho.
 
  "Estos datos muestran una correlación muy clara entre la temperatura
y el tamaño del cuerpo," declara Kaustuv Roy, profesor de biología de
la UCSD.
 
  "Aunque no son los fósiles más fascinantes, los ostrácodos de las
profundidades del mar son muy útiles para responder a esta pregunta
porque presentan un registro fósil rico que nos permite reconstruir la
evolución del tamaño del cuerpo con gran detalle", explica Gene Hunt,
quien diseñó y dirigió el estudio mientras era un becario
postdoctoral en la UCSD.
 
  Los científicos han estado interesados durante mucho tiempo en cómo
evoluciona el tamaño del cuerpo, pero hay mucha incertidumbre sobre
qué factores son más importantes para determinar si los animales se
hacen más grandes o más pequeños con el tiempo.
 
  Los dos científicos argumentan que sus datos sugieren que la Regla de
Cope, denominada así por Edward Cope, un paleontólogo de siglo XIX
que afirmó que el registro fósil mostraba que los linajes se hicieron
más grandes con el paso del tiempo, puede ser una manifestación
evolutiva de la Regla de Bergmann, que sostiene que los animales
aumentan su masa en los ambientes más fríos.
 
  Los biólogos habían asumido que la Regla de Bergmann, denominada
así por el biólogo alemán del siglo XIX Christian Bergmann,
reflejaba la adaptación de los animales de sangre caliente para
volverse más grandes cuando se instalaban en ambientes más fríos. La
razón: los animales más grandes tienen menor proporción de
superficie con respecto al volumen y pueden con esto conservar el calor
más eficazmente en los ambientes fríos. Igualmente, los animales más
pequeños con proporciones mayores de superficie con respecto al
volumen, están mejor adaptados a los ambientes más calurosos donde
pueden disipar el calor con mayor eficacia.
 
  Sin embargo, esta relación simple no explica por qué los ostrácodos
y otras criaturas de sangre fría, que no regulan las temperaturas del
interior de su cuerpo, como por ejemplo los moluscos o las tortugas,
también siguen esta regla.
 
  Hunt y Roy encontraron que cuando las temperaturas del océano
disminuyeron en unos 10 grados centígrados, desde 40 millones de años
atrás hasta el presente, el tamaño global de los ostrácodos
Poseidonamicus de las profundidades del mar aumentó de manera
espectacular.
 

 
 
 

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